Pude escuchar
que por la noche ella sufría,
que en la profunda penumbra,
en silencio lo hacía.
Pude sentir
como las lágrimas por sus mejillas caían
y que su almohada
suavemente las envolvía.
Entonces
los recuerdos dolorosos en mi mente tenía,
y allí entendí
el dolor que ella sentía.
No quería escucharla más,
el corazón en mil se me partía.
Deseaba que por fin se durmiera
y que un dulce sueño ella tuviera.
Quería que se detuviera,
no aguantaba más
verla llorar de esa manera.
Por fin se durmió.
En un profundo sueño se envolvió
y mi alma al cuerpo regresó.
Ahora tendré
que tirarme debajo de mi cama,
para buscar los pedazos de corazón
que ésta niña
con su llanto rompió
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